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Dicen los que saben

ÉPOCA DE ‘VACAS FLACAS’ PARA CASANOVA

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Después de haber vivido la bonanza durante años, al parecer la empresa Casanova Rent podría enfrentar algunas dificultades. Y es que dicha compañía, la cual recibió alrededor de 13 mil millones de pesos en contratos de distintas dependencias del gobierno federal durante el anterior sexenio, nos comentan, se enfrentará próximamente al dilema de qué hacer con su flotilla o dónde colocar los automóviles que arrendaban al gobierno. Todo parece indicar, que así como Germán Martínez, titular del IMSS, devolvió una camioneta blindada cuya renta resultaba costosísima, en las demás dependencias gubernamentales también se están apresurando a cancelar estos contratos.

NUEVO LÍDER BLANQUIAZUL
El día de hoy podría haber humo blanco en el PAN para la designación del sucesor o sucesora de Rafael Moreno Valle al frente del grupo parlamentario blanquiazul en el Senado. Lo que sí tienen claro al interior del partido es que el dirigente Marko Cortés no impulsará a ningún legislador o legisladora de alto perfil que le pueda hacer sombra, por lo que algunos que pudieron haber alzado la mano como Gustavo Madero o Josefina Vázquez se quedarán con las ganas. ¿Favoritos? Marco Antonio Gama, Mauricio Kuri y Guadalupe Murguía. Atentos.

TENSIÓN EXTERIOR
Entre hoy y mañana se llevará a cabo en la cancillería la trigésima Reunión de Embajadores y Cónsules, encabezada por Marcelo Ebrard, titular de la SRE. Más allá de los actos protocolarios, las fotos y los apapachos públicos, el encuentro podría no ser tan tranquilo para el canciller, pues será en las reuniones privadas con los miembros del servicio exterior donde seguramente le expresaran sus inquietudes -quizá reclamospor las medidas de austeridad. Nos comentan que los más inquietos son aquellos representantes mexicanos en países donde la moneda es el euro.

Reporte índigo

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Crónica sobre la detención de un feminicida en Oaxaca.

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Mariana Baltierra fue violada y asesinada con un cuchillo de carnicero. Una mañana de julio de 2017 salió a comprar huevos y jamón para el desayuno y no regresó. Fue una de esas miles de mujeres mexicanas que un día sencillamente no regresaron.

Su madre, Saira Valenzuela, fue a buscarla a la tienda. El local se hallaba a unos pasos del edificio, en el Fraccionamiento América, de Ecatepec, en el que ellas vivían. Mariana ni siquiera tenía que cruzar la calle: debía pasar solo frente a un condominio, una carnicería, un inmueble con puerta de metal y una tortillería.

En la tienda le dijeron a Saira que la joven “ya tenía un ratito” de haberse ido.

Saira comenzó a preguntar entre los vecinos si alguien había visto a su hija. Nadie había visto nada. La carnicería y la tortillería tenían sus puertas cerradas
aquel jueves.

Los padres de Mariana pasaron el resto del día en el ministerio público. Al volver a su casa, había varios agentes de la fiscalía del Edomex y algunos oficiales de la Comisión Estatal de Seguridad. Hicieron preguntas, pidieron imágenes de la muchacha de 18 años desaparecida.

Al día siguiente le avisaron a Saira que había una patrulla frente a la carnicería. Ella tuvo un mal presentimiento y se acercó a mirar. La calle estaba repleta de
mirones. Llegó el personal de servicios periciales. Pasaron dos horas. Finalmente, sacaron un cuerpo.

Alguien le dijo al marido de Saira que, lamentablemente, la víctima tenía las características de la niña que andaban buscando.

En noviembre de 2017, Saira me relató su historia: en la parte alta de la carnicería vivía un sujeto, de unos 26 años, llamado Juan de la Cruz Quintero Meraz. Tenía menos de un mes habitando ahí. No era nuevo en el rumbo: había trabajado en la carnicería dos años atrás, pero un día se perdió de vista.

En ese tiempo Mariana le confesó a su madre que le daba miedo la forma de mirar de Quintero. “Le pedí que no lo saludara, ni lo viera, y ya no la mandé a la carnicería”, relató Saira. No sabían que aquel individuo estaba de vuelta.

El viernes 29 de julio el dueño de la carnicería abrió las puertas y encontró sangre por todos lados. Creyó que habían matado a su empleado, pero al subir las escaleras encontró un espectáculo que no esperaba. Ahí estaba la joven, desnuda y acuchillada, y ahí estaban el cuchillo de carnicero y la ropa ensangrentada del asesino. Quintero se había fugado horas antes. Saira prometió que no iba a dejar que el caso se apagara.

La policía de investigación del Edomex obtuvo una foto del feminicida, su número
de teléfono celular, y el dato de que alguna vez había hecho referencia a ciertos parientes de Oaxaca.

La fiscalía ofreció una recompensa de 500 mil pesos. La fotografía de Quintero circuló ampliamente. Quintero se deshizo del celular y esa pista se enfrió. La búsqueda en Oaxaca no dio resultados. Durante casi dos años, pareció que el carnicero se había salido con la suya.

Pero Quintero, efectivamente, estaba en la ciudad de Oaxaca. Consiguió trabajo en alguna carnicería, pero lo corrieron en cosa de tres meses porque recayó en su afición a la “piedra”: más tarde confesó a los agentes que lo aprehendieron que el día del asesinato “estaba muy drogado”, y que —aprovechando que la carnicería no iba a abrir aquel día— había pasado la noche “fumando cinco o seis piedras”.

Ya no dejó la droga. Comenzó a vivir en hotelitos baratos del centro de Oaxaca. Trabajó lavando coches y haciendo mandados. En poco tiempo acabó en la calle, pidiendo dinero. “Fue el vicio el que lo perdió”, dice uno de los funcionarios que llevaron el caso.

En esas andadas, la fiscalía recibió una pista de un informante. Un número de teléfono que presentaba actividad en el centro de Oaxaca. Una célula de la fiscalía, de la que formaron parte elementos de la coordinación de inteligencia, se trasladó a aquella ciudad. Un agente se hizo pasar por taxista —los otros, por pasajeros. Comenzaron a peinar el centro. Al fin, lo vieron en Burgoa y Bustamante. Supo que iban por él, porque en cuanto vio que el primer hombre se bajaba del taxi, echó a correr. Corrió 20 o 30 metros.

Aquella mañana intentó abordar a Mariana, y ella lo rechazó. Así que la jaló hacia la carnicería y la mantuvo ahí mientras su madre la buscaba en la calle. “Desde la carnicería, él podía ver todo lo que pasaba afuera”, relató Saira. “Nos vio pasar buscándola. Ahora sabemos que la mantuvo con vida varias horas”.

“Ya estuvo. Sé lo que debo”, dijo Quintero cuando lo subían al taxi.

Deseo sinceramente que la justicia haga que lo pague.

Redacción

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Samuel Gurrión: entre corruptos y narcos

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Al concluir el sexenio de José Murat, la nueva adquisición de su hijo, el gobernador de Oaxaca, Alejandro Murat, ya tenía claro hacia dónde caminar: la obra pública y los medios de comunicación, y hacia allá se encaminó Samuel Gurrión, actual secretario de Medio Ambiente y Energía del gobierno del estado.

Los corruptos en la obra pública

Para la obra pública se alió con los operadores del gobernador oaxaqueño, Ulises Ruiz Ortiz, especialmente con Martín Vásquez Villanueva, entonces secretario de Salud y con Miguel Ángel Ortega Habib, secretario de Finanzas, dos de los hombres más corruptos de ese sexenio.

Así, obtenía contratos, a veces no ejecutaba los trabajos o los hacía mal y con sobreprecios.
A Samuel Gurrión le dieron la construcción del Centro de Salud con servicios ampliados de San Pedro Pochutla, a través de la constructora Materiales Montiel; en la auditoría practicada en febrero de 2007 se detectaron trabajos no ejecutados y sobreprecios.

Lo mismo hizo en el Hospital Básico Comunitario de Santa María Huatulco, donde la Auditoría Superior del Estado detectó irregularidades, por trabajos no ejecutados, que sumaban más de 4.5 millones de pesos. En el Hospital Materno Infantil de Candelaria Loxicha, la Secretaría de Salud le dio generosos anticipos, que no correspondían al monto total de la obra.

También se adjudicó la construcción de un hospital materno infantil en San Vicente Camalote, donde recibió anticipos, pero los trabajos nunca se ejecutaron. Muchos de los hospitales abandonados en el sexenio de Ulises Ruiz Ortiz y su secretario Martín Vásquez Villanueva se deben a los negocios hechos con Samuel Gurrión.
Con “Greg” Sánchez de Quintana Roo

Encaprichado con los medios de comunicación, simplemente se adueñó del periódico Adiario, quitándoselo a los periodistas Guadalupe Thomas y Abundio Núñez; algo parecido hizo con la familia de Pedro Morales Sosa, apropiándose de El Sol del Istmo.

“Dime con quién andas y te diré quién eres”, reza el refrán y Samuel Gurrión de pronto se vio como entrañable amigo de un ascendente político de Quintana Roo, Gregorio “Greg” Sánchez Martínez, entonces presidente municipal de Benito Juárez-Cancún.

Era tanto su amistad, que hay fotografías de “Greg” Sánchez en fiesta de Juchitán. Nadie sabía de dónde venía la miel, hasta conocerse que Samuel Gurrión regenteaba una agencia de modelos, cuya personal estaba compuesto por cubanas, rusas, checas y muchas mujeres que huían de la miseria en Europa Oriental. El municipio de “Greg” Sánchez era su puerta de entrada.

El periódico Adiario era regalado en la ciudad de Oaxaca, porque no era un negocio sino una lavadora de dinero, orquestada por el mago del outsourcing y la evasión fiscal, el oaxaqueño Sergio Castro López, en complicidad con Samuel Gurrión. El esquema le gustó a “Greg” Sánchez, así que, en 2009, el periódico Adiario se instaló en Cancún, dirigido por David Gurrión Matías.

En esos meses, el periódico apuntaló la candidatura de “Greg” Sánchez para gobernador del estado y todo parecía ir viento en popa, cuando de pronto la justicia federal se apersonó en Quintana Roo y detuvieron al precandidato perredista a la gubernatura, acusado de delincuencia organizada, tráfico de enervantes, lavado de dinero y trata de blancas; también se le acusó de tener vínculos con los hermanos Beltrán Leyva y Los Zetas.

La Procuraduría General de la República (PGR) no sólo enfocó sus investigaciones en Gregorio Sánchez, sino también incluyó al presidente del Consejo de Administración de Adiario de Cancún, David Gurrión Matías. La PGR cateó los ranchos y negocios del preso “Greg” Sánchez, así como también las instalaciones del periódico Adiario en Cancún, y llegaron hasta Oaxaca donde les clausuraron un restaurante y una gasolinera.

También fueron revisados los negocios de los Gurrión, porque sus empresas concesionarias de automóviles vendían y rentaban vehículos con sobreprecios al expresidente de Benito Juárez-Cancún.

Para junio de 2011, el periódico Adiario de Cancún se quedó sin solvencia económica, mientras su patrocinador languidecía en el penal de máxima seguridad de Nayarit. Sin pago por seis meses, los trabajadores presentaron una queja y exigieron su pago ante la Procuraduría de la Defensa del Trabajo en Cancún.

Por esas mismas fechas, la empresa Comercial Automovilística S. A. (Volkswagen), la que en 2007 los Gurrión habían adquirido, quebró. La alianza con Greg Sánchez había naufragado y el agua les llegaba a los Gurrión hasta el cuello, pero los salvó la candidatura de Samuel Gurrión a una diputación federal que le dio fuero y tiempo para limpiar el cochinero del narcotráfico y la trata de blancas.

La alianza con “Greg” Sánchez había sido fructífera, pero había naufragado, y Samuel Gurrión volvió los ojos a Oaxaca, con un pie en el Distrito Federal. Siendo diputado federal afianzó amistades mediante un sencillo truco: a los legisladores y funcionarios federales les ofrecía comidas, regadas abundantemente con bebidas y bellas compañías, las edecanes de su agencia, pero de eso hablaremos mañana.

Álvaro López Azuara

Entrega 2 de 3

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Samuel Gurrión y las escorts

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Samuel Gurrión y su familia tuvieron una verdadera explosión de buena suerte. Él mismo cuenta que de niño recorría con su padre los municipios del Istmo de Tehuantepec para hacer proselitismo evangélico.

A muchos lugares iban a pie, caminando con huaraches, dormían en los corredores de los palacios municipales y comían de lo que la gente les daba. Pero eso quedó en el pasado, porque ahora duerme en los mejores hoteles, tuvo un avión particular para sus viajes, gasta dinero a manos llenas, y se casa y descasa con guapas mujeres extranjeras.

Las escort o “edecanes”

Con su arribo a Quintana Roo y la amistad con Gregorio “Greg” Sánchez, Samuel Gurrión descubrió una veta inexplotada políticamente: la prostitución encubierta al servicio de los hombres del poder.

A Cancún-Benito Juárez arribaban las cubanas, brasileñas, venezolanas, las mujeres que huían del bloque de Europa Oriental y hasta australianas, como una de sus exesposas.

Así que ni tardo ni perezoso, en abril de 2009, lanzó en la Ciudad de México la agencia de modelos Boga Models, para traer a México “las mejores modelos del ámbito internacional”, según dijo el presidente del Consejo de administración del Grupo Gurrión, Samuel Gurrión.

Fue el inicio de una fructífera campaña de relaciones públicas a partir de comidas y cenas para políticos, donde abundaba la comida, pero también la compañía de bellas mujeres.

En 2012, cuando fue diputado federal, era común verlo en la Cámara de Diputados del brazo de estas bellas mujeres, para acercarse a las curules de sus compañeros; con quienes no tenía tratos de negocios o políticas, la insinuación era más que clara y sus acompañantes hacían las veces de escorts.

El tema, como muchos de sus negocios, llamó la atención del gobierno federal, pero siempre se detenían las investigaciones o no tenían efectos legales, porque Samuel Gurrión tenía fuero como legislador.

Cuando se vivió el escándalo de la detención de “Greg” Sánchez, acusado de delincuencia organizada, lavado de dinero y trata de blancas, de repente, a Samuel Gurrión le interesó la política y el Partido Revolucionario Institucional (PRI) lo hizo candidato en su natal Juchitán, Oaxaca. La Procuraduría General de la República lo investigó, intervinieron sus negocios, pero con su fuero y sus nuevas relaciones federales, todo se diluyó.

También el Instituto Nacional de Migración volteó sus ojos hacia él, por sus frecuentes visitas a Sudamérica y sus ligas con una probable red de trata de mujeres internacionales. Nada trascendió, porque en 2016 fue diputado local y presidente de la Mesa Directiva de la Cámara de Diputados de Oaxaca. Por esas mismas fechas se supo que “Greg” Sánchez estaba operando en Sudamérica, donde radicaba, y desde donde seguía haciendo los negocios por los que lo enviaron a la cárcel en México.

Problemas legales

Amparados en los corruptos hombres del gobernador Ulises Ruiz y con el dinero cayendo en sus cuentas como cascada interminable, Samuel Gurrión construyó el hotel Nude Bungalows & Sky Lounge en las playas de Zipolite, Pochutla.

Era dirigido por su hermano Saúl y estaba dedicado al turismo nudista. “Los huéspedes pueden elegir quedarse en un bungaló tropical frente al mar o junto a la alberca”, decía su anuncio por Internet.

En mayo de 2018, la periodista Claudia Salinas denunció haber sido abusada sexualmente por personal del hotel. Declaró haber sido drogada al tomar un refresco de cola y un whisky, mientras convivía con el dueño del establecimiento, Saúl, para posteriormente ser llevada a su habitación, donde se cometió la agresión sexual.

Samuel, el hermano de Saúl, era presidente de la Cámara de Diputados oaxaqueña, la denuncia no prosperó.

En abril de 2015, elementos de la Agencia Estatal de Investigaciones de la Procuraduría General de Justicia del estado de Oaxaca, junto con elementos de la Policía Ministerial del estado de México, capturaron a Margarita Jiménez López y su hija Tatiana García Jiménez, acusadas de trata de personas en agravio de su empleada, una menor de edad, originaria de Juchitán, Oaxaca, a quien obligaban a prostituirse.

Margarita apoyaba en trabajos políticos a Daniel Gurrión, otro hermano de Samuel, cuando fue dirigente del PRI en Juchitán y luego presidente municipal; su hija, Tatiana, trabajó con Samuel Gurrión en la Cámara de Diputados federal.

La víctima declaró que ella y su familia fueron amenazadas por Daniel Gurrión: “¿Cuánto quieres para que retiren la demanda contra Margarita y su hija? Cuídate bien, les dijo.

Se fue, pero tantito

En 2018, Samuel quiso ser candidato del PRI a senador de la república, como paso previo a la candidatura a gobernador en 2022; los Murat no lo dejaron pasar, porque su candidato es Raúl Bolaños Cacho Júnior.

Entonces buscó a los perredistas, pero Ulises Ruiz ya tenía apalabrada la candidatura para Héctor Pablo Ramírez Puga. El PAN le dijo que la segunda posición era para una panista histórica, Perla Woolrich, pero le ofrecieron la presidencia municipal, donde perdió y fue regidor de Turismo con el morenista Oswaldo García Jarquín.

Preparándose para la sucesión en el Comité Ejecutivo Nacional del PRI, los Murat lo hicieron secretario de medio ambiente y energía, un negocio millonario por las eólicas, donde los beneficios caen a las cuentas de Alejandro Murat, según los empresarios del Istmo de Tehuantepec.

Entrega 1 de 3

Álvaro López Azuara

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